El Gobierno rechazó que desde Olivos se llame a los mandatarios peronistas para que se sumen a las listas de diputados como hará el bonaerense Scioli. Estrategia polémica.

Los ministros del Interior, Florencio Randazzo, y el de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Aníbal Fernández, desmintieron que el Gobierno nacional haya pedido a gobernadores del PJ que encabecen las listas de diputados nacionales en sus respectivos distritos, para la elección del 28 de junio.

El revuelo se armó al cobrar vuelo la versión de que el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, iba a secundar a Néstor Kirchner en la lista de diputados nacionales y que los intendentes del PJ bonaerense -la mayoría de ellos- habían dado el visto bueno para encabezar las listas de concejales en sus respectivos municipios.

La movida que conmovió al ambiente político y al ciudadano de a pie se completa con una curiosa originalidad como son las «candidaturas testimoniales». Esto quiere decir que Scioli y los intendentes que lideren la nómina de candidatos a concejales, renunciarán si resultan electos para quedarse en sus actuales funciones: por caso, Scioli seguirá siendo gobernador.

En la historia institucional del país, fueron un lugar común los cambios de domicilio para ser diputado o senador de distintas provincias. O ser candidato a legislador y renunciar luego de resultar electo para asumir una responsabilidad mayor, como un ministerio o una embajada estratégica. En cambio, la jugada kirchnerista envía a candidaturas subalternas a Scioli y a los intendentes, pero anticipando que no van a renunciar a su cargos ejecutivos..

La decisión de Kirchner, de caracterizar como un plebiscito a la elección de junio y el crecimiento en las encuestas de las dos alianzas opositoras (De Narváez-Solá y Stolbizer-Alfonsín), impulsaron al oficialismo a quemar las naves en busca de un triunfo rotundo en el distrito que concentra casi el 40 por ciento del electorado del país.

Sucede además que los sondeos indican malos resultados en Córdoba, Santa Fe, Mendoza y la Ciudad de Buenos Aires, que nuclean el 38 por ciento del electorado (la provincia de Buenos Aires concentra el 40 por ciento).

No pasa nada

Ayer, visiblemente ofuscado, el ministro del Interior negó presiones a los gobernadores. «Es una mentira grande -dijo-. Ni la Presidenta, ni Kirchner, ni Mazzón (Juan Carlos, el asesor presidencial) ni yo llamamos a nadie para que sea candidato en su distrito».

En los mismos términos se expresó el ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández. «Que me traigan a alguien, a algún gobernador que diga que se lo ha llamado desde el Gobierno nacional. La Presidenta no ha llamado a nadie», aseguró Fernández a Radio del Plata.

Asimismo, Randazzo se quejó del doble estándar de los políticos opositores y de los medios para juzgar «los mismos hechos, porque nadie se rasgó las vestiduras cuando sonó el nombre de Gabriela Michetti para ser la candidata del Pro en la Ciudad, pese a que es la vicejefa de Macri».

El ministro además recordó que «Felipe Solá no sufrió ningún escarnio pese a que sigue siendo diputado por el oficialismo y que ahora será candidato por otra lista cuando le faltan dos años de mandato, igual que a Michetti», completó.

Fernández también amonestó a Michetti y a Solá y le apuntó al vicepresidente Julio Cobos por «haber faltado a la voluntad popular que lo votó».

Con sus dichos, Randazzo y Fernández buscaron circunscribir la arriesgada idea al PJ bonaerense y dieron a entender que no se puede trasladar esa experiencia al resto del país. Claro, esto pasa luego de haber escuchado el rechazo a una candidatura por el estilo, de la mayoría de los gobernadores peronistas consultados. CC

(DiarioLosAndes)

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