El cordobés había convocado a mandatarios e intendentes para ver jugar a la Selección Nacional, pero sólo fueron Macri y Del Sel

El jefe de gobierno porteño Mauricio Macri y el gobernador de Córdoba José Manuel De la Sota volvieron a encontrarse en la capital provincial por segunda vez en menos de 15 días, aunque esta vez se trató de una reunión “descontracturada” que organizó el anfitrión mediterráneo para ver el partido por las eliminatorias para el Mundial de Brasil que ayer jugó la Selección Nacional de fútbol contra el seleccionado de Paraguay. Tal como se esperaba, ambos mandatarios se comportaron como fervorosos hinchas de la Selección y se fundieron con sus colaboradores en un solo abrazo cuando Lío Messi metió el tercer gol en la mitad del segundo tiempo. Sin embargo, los gestos de pasión futbolera no alcanzaron para minimizar la notoria ausencia del gobernador bonaerense Daniel Scioli, del salteño Juan Manuel Urtubey y del intendente de Tigre y ex jefe de Gabinete de la Nación, Sergio Massa. Las tres figuras formaron parte de la lista de 200 invitados que envió De la Sota, para transformar el partido en el estadio mundialista Mario Kempes en una postal que mostrara al tres veces gobernador de Córdoba, flanqueado por los candidatos más codiciados por el arco opositor o los políticos que, a un año de las elecciones de medio término de 2013, exhiben un buen rendimiento en las encuestas. A pesar de las especulaciones y de la habitación que había reservado el gobierno bonaerense en un hotel cinco estrellas, ni Scioli ni Urtubey ni Massa fueron al estadio. Y el hueco que dejaron los invitados de lujo fue llenado con la presencia del ex actor y ex candidato macrista a gobernador de Santa Fe Miguel del Sel, el ex mandatario cordobés Juan Schiaretti, el ex presidente del Banco Central Martín Redrado y la inesperada presencia de Jorge Sarghini, más conocido como “El Oveja”, el ex presidente del Banco Provincia durante la gestión de Felipe Solá que arrancó su carrera dentro del pejotismo de la mano de Antonio Cafiero, luego bajo la égida de Eduardo Duhalde, Carlos Ruckauf y Solá, para más tarde revistar en los equipos técnicos de Roberto Lavagna, cuando el ex ministro de Economía lanzó la Concertación para una Nación Avanzada, el partido que bajo la sigla UNA buscó posicionarlo como candidato presidencial. Hace dos días, el ex ministro de Duhalde y Néstor Kirchner no descartó volver a postularse en las elecciones de 2015, un dato que Sarghini ayer amplió a sus compañeros de tribuna, durante el partido.
Con ese acotado elenco para obtener una foto política de primera plana, la cita futbolera también incluyó a la «Mole Moli» (una de las estrellas televisivas destacadas del presentador Marcelo Tinelli, de estrechas relaciones con Macri) y al tenista David Nalbandian, que nunca descartó aprovechar su trayectoria deportiva para capitalizarla en la arena política cordobesa. En esa fábrica comunicacional del PRO, que busca transformar deportistas y actores famosos en candidatos eficientes, Nalbandian va en la retaguardia de las preferencias macristas, detrás del ex árbitro Héctor Baldassi y del basquetbolista Fabricio Oberto. Desde hace un año, ambos deportistas repiten una y otra vez sus preferencias por el alcalde porteño, nunca negaron sus aspiraciones a formar parte del elenco de candidatos macristas, pero Tiempo Argentino no pudo confirmar la presencia de los “dos cordobeses preferidos de Mauricio” en la cita futbolera que construyeron los hombres de De la Sota en “el panal”, la nueva sede del gobierno cordobés.
«La Selección convoca mucho y, en la medida en que podamos, vamos a recibirlos a todos», había dicho De la Sota, para negar que la movida fuera un encuentro político. Es «un palco de fútbol», había explicado el mandatario cordobés, que ayer tampoco pudo contar con la presencia del presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Julio Humberto Grondona, que prefirió pegar el faltazo al igual que Scioli y Massa. “Vi especulaciones sobre un palco político. El partido lo organiza la AFA, que maneja las invitaciones. Y las invitaciones de cortesía se distribuyen de acuerdo a los que nos piden”, había disparado el cordobés que hace 30 años trabajó para la Sociedad Macri (SOCMA), bajo el auspicio de Franco Macri, el pater familiae del clan. La AFA nunca convalidó las palabras de De la Sota. Su presidente guardó silencio sobre el faltazo, pero sus voceros deslizaron que “ante la utilización política del partido, era muy difícil que se volviera a repetir un partido de estas características”.  Desde el macrismo justificaron las ausencias de los invitados más famosos, “debido a la presión de la Casa Rosada” sobre cada uno de ellos, aunque en rigor, la relación de Macri con De la Sota no es la misma que dos semanas antes. Hace 15 días, el cordobés apostaba a ganar en la Corte Suprema de la Nación el litigio que mantenía con la Nación por 1040 millones de pesos para el sistema jubilatorio de su provincia. Pero perdió esta semana, mientras su aliado porteño se reunía en Buenos Aires con intendentes de ocho provincias, entre ellos, un puñado de alcaldes cordobeses. De la Sota se enteró por la foto y ese malhumor no estuvo ausente ayer, durante el partido donde el gol de Messi les dio más coincidencias que las que conquistaron en la arena política. «

 

nuevo rechazo al 0800

El intendente de Tres de Febrero, Hugo Curto, cuestionó ayer el 0800 que implementó la Ciudad para denunciar la «intromisión» política de La Cámpora en las escuelas, y alertó que el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, «representa los intereses multinacionales» y «si ve a un pobre, lo escupe». «Como él es un superdotado, nació en cuna de oro y nunca le faltó nada, entonces se cree superior a los demás. Él puede hacer política ‘rastrosa’ a cualquiera, espiar a la gente, sublevarse a la justicia, puede hacer todo y después cuando un pibe en la escuela quiere hablar de reivindicaciones, ¿lo hace deschavar que lo denuncien para meterlo preso, perseguirlo, atemorizarlo?», sentenció Curto en declaraciones al portal de noticias N3F. «Se terminó el tiempo de los conservadores cuando iban a votar y le decían: ‘usted votó, tiene la libreta firmada, llévesela’. Eso se terminó, hoy los pibes piensan», concluyó el intendente.

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