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Fue uno de los tantos insultos que se dijeron congresistas de la oposición y oficialista

Un encendido intercambio de insultos en un debate parlamentario, que era transmitido por televisión hasta que el tono y el clima forzaron por decoro a apagar las luces rojas de las cámaras, sacudió el tablero político de Brasil, con acusaciones de corrupción y un senador opositor afirmando: «Somos una banda (de ladrones)».

El cruce se dio sobre todo entre la oposición al gobierno de Lula Da Silva en la Cámara Alta, que allí domina, y el bloque del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), socio del oficialista Partido de los Trabajadores (PT). Se vieron involucrados el ex presidente del país y senador del PMDB, José Sarney -79 años, uno de los padres del Mercosur- y el senador opositor Demóstenes Torres.

Este último, del partido Demócratas (Dem, conservador), afirmó que el cuerpo perdió credibilidad ante la sociedad luego de meses de crisis por denuncias de corrupción.»Somos una banda de figuras que vienen aquí con el único interés de enriquecerse, olvidando» el interés público. «¿Cuál es la imagen que tenemos ante la sociedad? ¿Para qué existe el Senado», se preguntó.

Torres habló luego de una sesión en que dos congresistas intercambiaron insultos en el plenario, y la TV Senado suspendió su transmisión debido a los improperios.Renán Calheiros, jefe del bloque del PMDB, dijo a su adversario Tasso Jereissati que había desviado miles de dólares para pagar el combustible de su jet privado, y lo llamó «coronel de mierda», informó el diario O Globo.

«Coronel» refiere a los caciques o cuadillos de la región noreste, la más pobre del país.

Jeressati, del partido opositor Socialdemócrata (PSDB, del ex presidente Fernando Henrique Cardoso), contraatacó diciendo: «No apunte ese sucio dedo contra mí».

La tensión entre oficialistas y opositores se debe al pedido de renuncia del presidente del Senado, José Sarney, contra quien pesa más de una decena de denuncias de desvíos de dinero, nepotismo y tráfico de influencias. Treinta y nueve de los 81 senadores brasileños (incluido oficialistas) firmaron un manifiesto para reclamar el alejamiento de su cargo del líder de la cámara alta, un aliado clave de Lula, quien salió a defenderlo.

Ayer no hubo sesiones, pero el Consejo de Ética del Senado rechazó todas las once denuncias conta Sarney, en una decisión que generó protestas por parte de los partidos de oposición, aunque ya se esperaba que ello sucediera.

Las denuncias fueron rechazadas por el presidente del Consejo de Ética, el senador Paulo Duque, un estrecho aliado de Sarney en el centrista PMDB.

La socialdemocracia, y otros partidos como Partido Socialismo y Libertad (PSOL, un desprendimiento de disidentes del PT) y el centroizquierdista Partido Democrático Laborista (PDT), reclaman que Sarney favoreció el nombramiento de parientes, benefició a un nieto empresario y desvió fondos de la Fundación Sarney, así como que ocultó bienes al fisco

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