Recalde1El presidente de la compañía coincidió en la frase “la empresa es un quilombo” pero sostuvo que tal vez lo hubiera dicho en otros términos. Aclaró que el problema de mantenimiento no tiene que ver con la seguridad de los aviones.

El presidente de Aerolíneas Argentinas tuvo que salir por diversos medios a intentar aclarar los dichos del titular del gremio de los pilotos, Jorge Pérez Tamayo, publicados ayer en la tapa de este diario.

A la frase del sindicalista “la empresa es un quilombo”, Recalde afirmó en declaraciones al programa El Exprimidor: “Coincido con el diagnóstico pero tal vez lo diría en otros términos. Pero éste es el desastre que nos dejaron los privados”.

Crítica de la Argentina logró presenciar anteayer una reunión informativa del gremio APLA y transcribió algunas de las frases de su jefe, Jorge Pérez Tamayo, en las que desnudó la pelea con los otros gremios y el malestar con la gestión estatal.

“Hay un grave problema de mantenimiento”, sentenció el piloto. Ayer, Recalde puso énfasis en una aclaración al respecto. “El problema de mantenimiento no tiene nada que ver con la seguridad. Sí hay problemas de mantenimiento porque no tenemos plata para mantener en vuelo a todos los aviones que recibimos de la gestión privada”, afirmó el presidente de Aerolíneas Argentinas.

También agregó que los 45 aviones que la empresa opera diariamente para brindar sus servicios internacionales y de cabotaje vuelan “con estándares de seguridad de los mejores del mundo”.

“Los aviones que vuelan lo hacen con un nivel de seguridad de los mejores del mundo”, afirmó Recalde y remarcó: “Ningún piloto saldría a volar si no tuviera garantizado el cien por ciento que puede salir”.

Recalde fue consultado por otra frase de Jorge Perez Tamayo: “Preparen los cascos y los cascotes. Se viene lo peor”.

Al respecto respondió: “Me parece una frase que, por lo menos, no refleja cuál es la situación hoy en Aerolíneas con los gremios y menos con los pilotos, con quienes tenemos una excelente relación, un diálogo permanente y un acompañamiento”.

Señaló que esto es así “pese a que muchas decisiones que tomamos desde la empresa afectan directamente a los pilotos, como la de haber cambiado el hotel en el que paran algunas postas porque consideramos que eran muy caros, o suspendido la instrucción para determinados aviones en Miami y hacérselas hacer en Buenos Aires”.

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