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Por W.O. Santander

Mario López Oliva, médico veterinario , junto a otros profesionales y empresarios, impulsan el ordenamiento de la industria del caballo, sosteniendo el criterio, que el caballo es un producto agropecuario de alto valor agregado y gran potencial para Argentina.

El presidente de la Fundación Caballos Argentinos , ha dicho  que el futuro puede deparar muchas satisfacciones y ese sentido, es imprescindible generar el marco jurídico adecuado.
Con relación a la participación del sector en el sector ganadero nacional dijo que representa una parte relativamente menor, de apenas el 4% de su Producto Bruto y podríamos decir que la participación es de entre el 8% y el 10%, si tomamos puntualmente al sector pecuario. Es una actividad que tiene mucho espacio para crecer. Argentina está en condiciones de producir cualquier tipo de caballos, para cualquier actividad. Hoy, ocupa los primeros lugares en el plano internacional, en más de una categoría.

Somos primer productor mundial de caballos de polo y cuarto productor de caballos de carrera en el mundo. En el Mundial de Endurance que se realizó este año en Malasia, un caballo argentino obtuvo el subcampeonato. Además, nuestro país es el primer exportador mundial de carne equina, aunque prácticamente no hay una actividad productiva desarrollada con ese propósito.
Desde la fundación hemos reunido algunos datos que nos permiten estimar, por ejemplo, que sólo la industria hípica mueve, en todo el país, unos 2.400 millones de pesos al año. Toda la actividad en su conjunto, genera unos 63.000 empleos directos y 110.000 puestos indirectos de trabajo.
Para tener una idea, cada caballo de carrera o de polo que ingresa a la actividad, genera de 6 a 7 puestos de trabajo. Si consideramos todas las actividades, el promedio es de 2,3 puestos de trabajo por caballo. Además, hay 20 laboratorios veterinarios con líneas para equinos y 50 con al menos un producto para equinos, que mueven unos 40 millones de dólares al año.

Con relación a como está compuesto el rodeo equino nacional dijo que son muy escasos los datos y los  existentes no están centralizados ni sistematizados. No es fácil conseguir información y los únicos datos oficiales provienen de la Secretaría de Agricultura y Ganadería, referida a la comercialización de carne equina.
Según el último Censo Agropecuario Nacional, en el momento del relevamiento, había poco más de un millón y medio de cabezas, pero no se tuvieron en cuenta los animales que están en zonas urbanas, sobre todo en las grandes ciudades (hipódromos, clubes hípicos en general, unidades de remonta y veterinaria del Ejército).

La Secretaría de Agricultura llegó a estimar unas 3.600.000 cabezas (este año ya bajó el número) y es posible que tengamos entre 2,8 y 3 millones de caballos en todo el territorio nacional.
Los caballos que se producen e n el país son para carrera, polo, pato, equitación, endurance, cuarto de milla, criollo, árabe, paso peruano y petisos. También los de tradición, jineteadas, tiempo libre y paseo, trabajo para las fuerzas de seguridad, entre otros. Sin embargo, no se producen caballos para consumo y a pesar de eso, somos los primeros exportadores de carne equina en el mundo.

En la argentina no se faenan más caballos para consumo sobre todo por cuestiones culturales. Ese fuerte apego al caballo es parte importante de la cultura tradicional en Argentina. Por eso, lo que se faena es principalmente el refugo y muchos ejemplares de manadas salvajes. De todos modos, la opción de producir para consumo es muy interesante.

El caballo de carrera es el que genera más recursos, seguido por el caballo de polo. También está el turismo ecuestre, que mueve grandes sumas de dinero en el mundo. En Argentina, la industria hípica es la más importante y mueve alrededor de 2.400 millones de pesos por año (algo más de 600 millones de dólares al valor del cambio de hoy).

Tendría que haber políticas de desarrollo pero como faltan proyectos, no hay políticas. No hay proyectos porque los sectores no están integrados debido a que no se integran porque hay una rivalidad enorme entre los criadores de distintas razas.
Mientras tanto, desde la fundación, tratamos de generar conciencia sobre el alto potencial que tiene la cría del caballo en nuestro país. El caballo es un producto agropecuario de alto valor agregado, capaz de generar muy buenos ingresos. La idea es alentar a potenciales inversores nacionales y extranjeros a que produzcan caballos en la Argentina.

Es necesario generar el marco jurídico adecuado, una legislación que promueva el posicionamiento del caballo como un producto agropecuario. Las leyes que hay son viejas y no sirven para los objetivos que se están buscando. Sería necesario dictar una ley de fomento a la ganadería equina.

Una de las tantas cosas que desperdiciamos en el país, con la contradicción más increíble que se permite la faena de caballos para exportación pero no para consumo interno.

Nuestro hombres de campo, sobre todo los crianceros de cabras y ovejas, quizás por una cuestión tienen grandes tropillas de caballos, aunque de muy mala calidad genética y que generan una gran competencia por los pastizales con el resto de la ganadería sin llegar la mayor parte de las veces a obtener monetariamente las mismas ganancias que bovinos o ganadería menor. Bien vendría una ley que fomente y apoye esta producción.

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